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Qué es el barefoot running

Una de las tendencias que se ha puesto de moda es el barefoot running, correr descalzos. Cada vez podemos ver a más corredores con zapatillas minimal y five fingers que, atraídos por la moda y las ventajas que les proporciona esta manera de correr, se han animado a probar. En este post vamos a analizar ventajas, contraindicaciones, cómo introducirse y dónde practicar el barefoot running.

Beneficios del barefoot running

Correr descalzos nos proporciona unos beneficios que nos van a ayudar a mejorar nuestras prestaciones, sea cual sea el deporte que practiquemos, y nos va a ayudar a prevenir lesiones.

  • Menor tiempo de apoyo. Cuando usamos zapatillas con amortiguación solemos caer de talón y transcionamos para salir de puntera. En una carrera en la que vayamos a hacer miles de apoyos, restar, aunque solo sea una milésima de segundo en cada uno de ellos, ya obtendremos rédito en forma de mejora de tiempo.
  • Fortalece nuestros pies. Aunque pensemos que no, en los pies tenemos músculos que no solemos usar porque si usamos zapatillas con protección no podemos trabajarlos. Cuando corremos descalzos, estamos obligando a que esa musculatura tenga que trabajar y poco a poco se irá fortaleciendo. Una de las lesiones más habituales entre deportistas es la fascitis plantar. Quien corre con los pies descalzos, se olvida para siempre de esa lesión.
  • Tobillos más fuertes. Al correr descalzos cambiamos la manera de apoyar. Caemos de metatarso, de puntera, y eso obliga a trabajar nuestros tobillos. Unos tobillos fuertes nos dan estabilidad en carrera y nos ayudan a prevenir lesiones como los esguinces.

Contraindicaciones del barefoot running

Como hemos comentado, uno de los cambios que vamos a observar es la manera de pisar. Al caer de metatarso, los apoyos cambian y entra en juego una musculatura diferente a la que trabajamos cuando corremos con zapatillas con amortiguación.

Por eso, la introducción al barefoot running tiene que ser paulatina, si el primer día corremos demasiado tiempo descalzos acabaremos sobrecargando músculos que no utilizamos habitualmente, por lo que estaremos “destruyendo” lo que estamos “construyendo” por otro lado.

Cómo introducirnos en el barefoot running

La introducción debemos hacerla poco a poco. La primera semana puedes correr descalzo dos o tres días empezando con 5 ó 10 minutos y luego continuamos la sesión con las zapatillas que utilizamos habitualmente. En las próximas semanas podemos ampliar ese tiempo hasta poder completar media hora o más de carrera continua descalzos.

En las categorías inferiores es más que aconsejable que los menores corran descalzos. Se puede hacer el calentamiento sin zapatillas, en el tartán de la pista de atletismo, en el campo de césped artificial, la hierba del campo de fútbol, en el parquet de la cancha de baloncesto o fútbol sala, etc. Os garantizamos que los chavales tendrán menos lesiones de pies y tobillos.

Donde practicar el barefoot running

  • En la arena de la playa. Aprovechando nuestras vacaciones podemos correr descalzos por la playa, siempre teniendo en cuenta los consejos que hemos indicado cuando hablábamos de la introducción al barefoot running. Además, en la playa, hay que tener en cuenta la inclinación. Si corremos siempre en el mismo sentido, acabaremos sobrecargando más una pierna que la otra, por eso si vamos a correr descalzos en la playa nuestro consejo es que la mitad del tiempo vayamos en una dirección y la otra mitad en sentido contrario.
  • Césped natural o artificial, tartán suelos de parquet, etc. son superficies en las que podemos correr descalzos. En el caso de los parques hay que prestar especial atención ya que puede haber objetos punzantes que podrían herirnos. No es aconsejable, al menos hasta que no hayamos endurecido lus pies, correr por asfalto o caminos de tierra. Y, en cualquier caso, debemos evitar las superficies que puedan tener elementos punzantes que puedan ocasionarnos heridas en los pies.

Hay algunos deportes que son ampliamente practicados durante el verano en la arena de la playa: volley playa, fútbol playa, balonmano playa. El número de lesiones relacionadas con los pies o tobillos en estos deportes es casi nulo. Es un ejemplo que podemos aplicar al resto de modalidades deportivas.

Otros ejemplos de deportes en los que las lesiones de pies son casi inexistentes son todos aquellos que se practican sobre un tatami o los gimnastas. Los deportistas van siempre descalzos y tienen pies de acero, en estas modalidades no encontramos “gigantes con pies de barro”.

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