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Cambio de hora, entramos en el horario de invierno

Hoy sábado a las 3 de la mañana atrasaremos el reloj y volverán a ser las 2. Esta noche dormimos una hora más porque entramos en horario de invierno. Hacemos el cambio de hora. A partir del domingo notaremos que cuando nos levantamos es más de día pero, por el contrario, anochecerá antes y en la mayoría de las zonas de la península, a las 7 de la tarde ya habrá oscurecido del todo.

Por qué se hace el cambio de hora

Todos los años cambiamos dos veces el reloj para entrar en el horario de verano y en el de invierno. Al hacerlo nos acogemos a una normativa de la Comunidad Europea por la que se pretende ahorrar energía. De esta manera el cambio de hora se hace al mismo tiempo en todos los países miembros lo que, a su vez, favorece las cuestiones administrativas.

Los cambios de hora se hacen el último sábado de marzo, día en el que dormimos una hora menos porque a las 2 de la mañana adelantamos el reloj hasta las 3 y de esta manera pasamos al horario de verano. En éste, las tardes son más largas y amanece más tarde. Cuestión aparte es el tema de las horas de luz, pues de todos es sabido que en verano hay más horas de día que de noche.

cambio de hora horario de invierno

 

El segundo cambio de hora del año es el que se hace el último sábado de octubre, hoy 27 de octubre de 2017, con el que entramos en el horario de invierno que se caracteriza por menos horas de luz, algo que no tiene nada que ver con el cambio de hora, sino con la estación del año en que nos encontramos. De la misma manera que en verano hay más horas de luz, en invierno hay menos.

Está arraigada la creencia de que el cambio de hora es el que condiciona que haya menos horas de luz, pero es algo totalmente erróneo. El día más corto del año apenas si tiene algo más de 9 horas de luz, algo que ocurrirá en diciembre. Por tanto el horario de invierno no es el responsable de que anochezca antes.

Cómo afecta el cambio de hora al ciudadano de a pie

Cuando hacemos un viaje transoceánico, sufrimos lo que se llama jet lag, es decir, una descompensación que se produce porque cambiamos rápidamente de zona horaria.

Si hacemos un vuelo en avión de Madrid a Nueva York, por ejemplo, cuando aterrizamos en la ciudad de los rascacielos llevamos varias horas de retraso con la hora local y nos cuesta unos días adaptarnos al huso horario.

De hecho, se calcula que cada día que pasa, nos adaptamos una hora, es decir, que si la diferencia horaria fuera de 6 horas, tardaríamos esos días en “hacernos” con el horario local.

Pues el cambio de hora es como un “mini jet lag”, de tal manera que vamos a tardar como mínimo un día en adaptarnos al nuevo horario. Para el caso del cambio de hora al horario de invierno, notaremos algunas cosas en los días siguientes.

  • El lunes probablemente nos despertemos antes de que suene el despertador. Hay que pensar que estamos habituados a levantarnos a una hora, pero con el cambio horario estamos durmiendo una hora más, y eso se nota.
  • Tendremos hambre antes de la hora de comida habitual. El organismo tarda en habituarse al nuevo horario. Si tu hora de comer son las 14 h. a las 13 h. tu estómago estará rugiendo porque es “su hora”.
  • Por la noche tendrás más sueño. Piensa que estás alargando el día y si habitualmente te acuestas a las once y media de la noche, con el cambio de hora, tu cuerpo te dice que a las 22.30 es la hora de irse a la cama.

En dos o tres días te habrás habituado al nuevo horario, de tal manera que, aproximadamente, el jueves de la semana que viene ya estarás totalmente habituado.

cambio de hora horario de invierno
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Cómo nos afecta el cambio de hora en nuestra rutina deportiva

El primer punto que debes de tener en cuenta es a qué hora haces la rutina de entrenamiento diaria. Si eres de los que entrena por la mañana, por ejemplo, antes de ir a trabajar haces alguna sesión de gimnasio, sales a correr al parque, etc. los primeros días te vas a notar más descansado. Como hemos hablado, las clases son a la misma hora, pero tu cuerpo ha dormido una hora más.

Si es tu caso, no creas que de repente te ha pegado un subidón de forma y pasas a estar como un tiro, es simplemente el descanso lo que te hace sentirte mejor. No subas un grado el punto de exigencia, mantenla según lo planificado, porque en unos días todo volverá su estado anterior.

También sois muchos los que hacéis vuestro entrenamiento al mediodía. En muchas empresa nos imponen horarios laborales que incluyen hasta dos horas para comer y no somos pocos los que aprovechamos ese tiempo para hacer nuestra rutina.

En ese caso ten en cuenta que lo más probable es que, por el cambio de hora, el lunes empieces el entrenamiento a la misma hora que empezabas a comer el viernes y, al contrario que al que entrena de mañana, quizás te notes falto de fuerza.

La respuesta es esa, que tienes hambre. Solución, come algo más en el tentempié de media mañana. De esta manera cuando llegue la exigencia del entrenamiento podrás rendir como si no hubieran hecho el cambio de hora.

El último caso que vamos a ver es el de aquellos que entrenan por la tarde, justo después de salir del trabajo. Al igual que comentábamos sobre la hora de irse a la cama para el ciudadano de a pie, con el cambio de hora, las 19 h. del viernes son las 20 h. del lunes. Esto quiere decir que el cuerpo ya está cansado.

Conclusión

Los que entrenan por la tarde notarán que rinden menos durante tres o cuatro días, hasta que se hayan habituado al horario de invierno. Al contrario que a los que entrenan por la mañana, no creas que de repente la forma física se te ha difuminado, todo lo contrario, es simplemente cansancio.

Otra diferencia que vamos a notar, sobre todo los runners o aquellos que entrenamos al aire libre, es que de un día para otro el entrenamiento lo empezamos cuando ya es de noche y así va a ser hasta que nos vuelvan a cambiar la hora.

 

 

 

 

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